viernes, 13 de febrero de 2026

Mensaje del Papa León XIV sobre la Cuaresma 2026 e Implicaciones didácticas para nuestros colegios católicos

 

Escuchar y ayunar.

La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».[1]

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».[2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».[3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».[4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

LEÓN XIV PP.

_____________________

[1] Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9.

[2] S. Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1.

[3] Benedicto XVI, Catequesis (9 marzo 2011).

[4] S. Pablo VI, Catequesis (8 febrero 1978).

[00243-ES.01] [Texto original: Italiano]

 


Asunto: Orientaciones para la Cuaresma 2026 – Mensaje del Papa León XIV

Estimados educadores y responsables de la formación:

Nos complace compartir con ustedes el mensaje de Su Santidad León XIV para la Cuaresma 2026, titulado "Escuchar y Ayunar". Este documento se presenta como una herramienta pedagógica y espiritual invaluable para guiar a nuestros estudiantes en un auténtico camino de conversión y crecimiento humano.

La Cuaresma es el tiempo en que la Iglesia nos invita a poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida para que nuestra fe recobre su impulso. En este marco, el Papa nos propone un itinerario basado en tres ejes que resuenan directamente con nuestra labor educativa:

I. La Pedagogía de la Escucha

El Papa señala que la disposición a escuchar es el primer signo del deseo de entrar en relación con el otro.

  • Escucha de la Palabra: Todo camino de conversión comienza al acogernos a la Palabra con docilidad de espíritu.

  • Escucha de la Realidad: La escucha de las Sagradas Escrituras nos educa para reconocer las voces de sufrimiento e injusticia en nuestra sociedad.

  • Sensibilidad Social: Se nos invita a reconocer que la condición de los pobres es un grito que interpela nuestras vidas y sistemas políticos.

II. Un Ayuno que Transforma la Convivencia

El ayuno se presenta no solo como abstinencia de alimento, sino como un ejercicio para ordenar nuestros "apetitos" y hacernos responsables hacia el prójimo.

  • Disciplina del Deseo: El ayuno ayuda a purificar y expandir el deseo hacia el bien.

  • Desarmar el Lenguaje: El Papa hace un llamado concreto a abstenerse de palabras hirientes, del juicio inmediato, de las calumnias y de hablar mal de los ausentes.

  • Cultura de la Amabilidad: Se nos insta a cultivar la amabilidad en la familia, el trabajo y, fundamentalmente, en las redes sociales y medios de comunicación.

III. Dimensión Comunitaria y Compromiso

La Cuaresma no es un camino individual, sino un proceso compartido por familias, grupos y comunidades religiosas.

  • Conversión en las Relaciones: El cambio debe reflejarse en la calidad de nuestro diálogo y en la capacidad de dejarnos interpelar por la realidad.

  • Civilización del Amor: El objetivo final es que nuestras comunidades sean lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida.


Invitación Didáctica

Exhortamos a cada colegio a integrar estas reflexiones en sus planes de aula y proyectos de convivencia. Especialmente relevante para nuestra época es la invitación del Santo Padre a "desarmar el lenguaje". Esta es una oportunidad de oro para trabajar el respeto, el ciberbullying y la comunicación asertiva desde una perspectiva cristiana.

Que este itinerario cuaresmal nos permita edificar juntos una cultura donde la escucha genere caminos de liberación.


Para aterrizar el mensaje del Papa León XIV en el día a día escolar, se ha diseñado esta propuesta de actividades dividida por niveles. El objetivo es que la Cuaresma no sea solo un concepto teórico, sino una práctica concreta de convivencia y espiritualidad.


Plan de Acción: "Desarmar el Lenguaje y Sanar el Corazón"

Lema sugerido: "Menos palabras que hieren, más escucha que libera".

1. Nivel Primaria (Educación Básica)

Objetivo: Identificar el impacto de nuestras palabras y fomentar la amabilidad.

  • Actividad: "El Botiquín de las Palabras"

    • Dinámica: Los alumnos crean un "botiquín" con vendas de papel. En cada venda, escriben palabras que curan (perdón, gracias, te ayudo, ánimo) para usar cuando detecten a un compañero triste o solo.

    • El Ayuno Infantil: Proponer un "ayuno de quejas" o "ayuno de burlas" durante el recreo, sustituyéndolo por un gesto de hospitalidad.

    • Momento de Escucha: Iniciar la jornada con un minuto de silencio para "escuchar a Dios en el corazón" y luego compartir una intención por los niños que sufren en el mundo.

2. Nivel Secundaria y Bachillerato (Educación Media)

Objetivo: Reflexionar sobre la responsabilidad en la comunicación digital y social.

  • Actividad: "Social Media Fast" (Ayuno Digital)

    • Dinámica: Retar a los estudiantes a un ayuno de "comentarios inmediatos" o críticas en redes sociales. Antes de publicar, deben pasar por el filtro del mensaje del Papa: ¿Esta palabra hiere? ¿Es un juicio inmediato?.

    • Foro: "El Grito de la Realidad": Analizar noticias sobre injusticias o crisis ambientales (el clamor de la tierra) para discernir cómo la Iglesia y los jóvenes pueden responder con responsabilidad.

    • Taller de Oratoria Amable: Ejercicios de debate político o escolar donde el foco no sea "ganar", sino "escuchar con hospitalidad" la postura del otro para construir puentes.

3. Para toda la Comunidad Educativa (Docentes y Padres)

Objetivo: Vivir la dimensión comunitaria de la conversión.

  • Retiro de la Palabra: Encuentros breves de lectura orante (Lectio Divina) enfocados en los textos de Nehemías que cita el Papa, para renovar la alianza con Dios como institución.

  • Campaña "Cero Calumnias": Un compromiso institucional de no hablar mal de quienes están ausentes (compañeros, jefes o padres de familia), transformando la sala de profesores en un lugar de "esperanza y paz".


Tabla de Seguimiento Cuaresmal

PrácticaAcción ConcretaSustento del Mensaje
EscucharEspacios de silencio y atención al prójimo.

"La escucha es el primer signo de relación".

AyunarRenunciar a palabras hirientes y juicios.

"Sólo la austeridad hace auténtica la vida".


JuntosProyectos de ayuda social en la comunidad.

"La conversión concierne al estilo de las relaciones".



Conceptos básico de la Cuaresma


 Explicar la Cuaresma en un entorno educativo requiere un equilibrio entre la precisión teológica y un lenguaje pedagógico que los alumnos puedan procesar. No se trata solo de "reglas", sino de un sentido de preparación.

Aquí tienes los conceptos fundamentales organizados para tu planificación docente:


1. La Etimología y el Tiempo

Es vital que el alumno entienda el "cuánto" y el "por qué" de la duración.

  • Cuadragésima: La palabra Cuaresma viene del latín quadragesima (cuarenta).

  • Los 40 días: No es un número al azar. Representa periodos de purificación en la Biblia: los 40 días de Jesús en el desierto, los 40 años del pueblo de Israel en el éxodo y los 40 días del diluvio.

  • Calendario: Inicia el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo (antes de la Misa de la Cena del Señor).

2. El Sentido Espiritual: La Metanoia

Más que "portarse bien", la Cuaresma busca un cambio profundo.

  • Conversión: En griego se dice metanoia, que significa "cambiar la mente" o cambiar de dirección. Es una invitación a revisar el camino y volver a Dios.

  • Preparación: Es el tiempo de "entrenamiento" para la fiesta más grande del cristianismo: la Pascua (la Resurrección).

3. Los Tres Pilares (Las herramientas)

Para los docentes, esta es la parte más práctica para realizar actividades en clase:

PilarConcepto para el alumnoAplicación práctica
OraciónHablar y escuchar a Dios.Silencio reflexivo, peticiones grupales.
AyunoSaber decir "no" a algo que me gusta.No solo comida; puede ser menos tiempo en pantallas o dejar de quejarse.
LimosnaCompartir con el que tiene menos.Donaciones, actos de servicio o ayudar a un compañero.

4. Signos y Símbolos Visuales

El aprendizaje visual es clave en el aula:

  • El color Morado: Es el color de la penitencia, la espera y la preparación espiritual. Lo verán en la vestimenta del sacerdote y el altar.

  • La Ceniza: Se obtiene de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Es un recordatorio de nuestra humildad y de que la vida es un regalo temporal.

  • La ausencia del "Aleluya": Durante este tiempo no se canta ni se dice esta palabra en la liturgia, guardando la alegría explosiva para el día de la Resurrección.

5. El Ayuno y la Abstinencia (Las Normas)

Es importante aclarar las reglas generales de la Iglesia para evitar confusiones:

  • Abstinencia: No comer carne roja. Es obligatoria a partir de los 14 años todos los viernes de Cuaresma.

  • Ayuno: Hacer una sola comida fuerte al día. Es obligatorio para mayores de edad (18 a 59 años) el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.


Tip pedagógico: Con alumnos menores, evita centrarte en el "castigo" o la "culpa". Enfoca la Cuaresma como una "oportunidad de crecimiento" o un "camino de aventura" hacia la gran fiesta de la vida que es la Pascua.

Aquí tienes una propuesta dinámica titulada: "El Camino de las 40 Huellas".


Actividad: El Camino de las 40 Huellas

Esta actividad permite a los alumnos ver su progreso real durante los 40 días, enfocándose en acciones positivas más que en prohibiciones.

1. Preparación del Aula

  • El Mural del Camino: Crea en una pared o cartulina grande un camino sinuoso que comience en el "Miércoles de Ceniza" y termine en la "Gran Cruz de Pascua".

  • Las Estaciones: Divide el camino en 6 tramos (uno por cada semana de Cuaresma).

  • Las Huellas: Recorta pequeñas siluetas de pies en tres colores de cartulina:

    • Amarillo: Para acciones de Oración.

    • Verde: Para acciones de Ayuno (sacrificios).

    • Rojo: Para acciones de Limosna (ayuda al prójimo).


2. Dinámica de los "Retos Semanales"

Cada semana, como docente, propondrás un "Menú de Retos" sencillo. Los alumnos eligen uno y, si lo cumplen, pegan su "huella" en el camino del aula.

Ejemplos de retos por categorías:

  • Oración (Amarillo): "Hoy rezaré por un compañero que me caiga mal", "Daré gracias por 3 cosas buenas antes de dormir".

  • Ayuno (Verde): "Hoy no usaré videojuegos/móvil por la tarde", "No me quejaré de la comida que me den", "Cederé el turno en el patio".

  • Limosna (Rojo): "Hoy ayudaré a alguien a recoger su mesa", "Le diré algo amable a alguien que esté solo", "Traeré un alimento para la campaña escolar".


3. El Momento de la Reflexión (Cierre de semana)

Cada viernes (o el último día de clase de la semana), dedica 10 minutos a:

  1. Preguntar quién logró su reto (sin juzgar a quien no).

  2. Pegar las huellas en el mural. Ver cómo el camino se llena de color motiva mucho al grupo.

  3. Explicar que cada huella nos acerca más a la alegría de la Pascua.


4. Tabla de Seguimiento Individual (Opcional)

Si quieres que tengan algo personal, puedes entregarles esta tabla sencilla para que la lleven en su cuaderno:

DíaMeta (Oración, Ayuno o Limosna)¿Lo logré? (S/N)
LunesDecir "gracias" más veces.
MartesNo comer dulces en el recreo.
MiércolesRezar por mi familia.

¿Cómo adaptarlo por edades?

  • Niños pequeños (6-9 años): Usa dibujos. En lugar de "limosna", llámalo "el superpoder de ayudar".

  • Adolescentes (12+ años): Enfoca el ayuno en el "ayuno digital" o de redes sociales, y la limosna en proyectos sociales reales o defensa de alguien que sufra bullying.