viernes, 29 de octubre de 2021

Abrazo en familia 2021




«Familia, sé testigo del amor y la esperanza» es el lema de la campaña Abrazo en Familia a celebrarse del 07 al 14 de noviembre de 2021. El Departamento de Familia e Infancia del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano invita a participar en el camino preparatorio para esta celebración que consta de un itinerario formativo elaborado para la promoción de valores cristianos en el hogar.

A la luz de las enseñanzas de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia y la Carta Apostólica Patris Corde, en el Año de la Familia y el Año de San José, la campaña abordará 6 temas que constituyen dimensiones claves para la comunión familiar: «La belleza de la vida, regalo del Señor»; «San José, Padre de Jesús ilumina al hombre de hoy»; «Los hijos don de Dios, compromiso del amor»; «Abuelos, memoria y riqueza de la familia»; «Cuando el duelo llega a la familia» y «Mi familia, pequeña Iglesia doméstica».

Los recursos para la celebración de la Campaña Abrazo en Familia podrán ser visualizados a través de las cuentas en redes sociales de la Conferencia Episcopal Venezolana y la Pastoral Familiar de Venezuela; de igual forma, el folleto formativo, la hoja del niño, afiche, flyers para redes sociales, y demás materiales, estarán disponibles en la página web del Departamento de Familia e Infancia o a través de la sección de recursos del sitio web de la Conferencia Episcopal Venezolana, la cual se actualizará de forma constante con nuevos elementos gráficos y audiovisuales para su uso y distribución. De igual forma, se invita a utilizar como etiqueta oficial «#FamiliaTestigodelAmor» durante el camino preparatorio y la etiqueta «#AbrazoenFamilia2021» durante la semana celebrativa del 07 al 14 de noviembre.

La Campaña Abrazo en Familia cumple 31 años acompañando a los venezolanos a través de la promoción de los valores cristianos en el hogar, una iniciativa que busca fortalecer los lazos fraternos entre los integrantes del grupo familiar, destacando el valor de la familia como base de la sociedad y primer espacio para la formación de la fe.


Temas de la campaña en videos








Descarga aquí el material de la Campaña

Cortesía de  https://conferenciaepiscopalvenezolana.com/

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jueves, 28 de octubre de 2021

5 consideraciones para el reinicio de clases



Entre los desafíos exacerbados por la pandemia, la reapertura de las escuelas – en su modalidad virtual, híbrida o presencial – es sin duda uno de los más complejos y sensibles.

La decisión de la mayor parte de las autoridades de volver a un formato híbrido o presencial responde a la evidencia del rezago en los aprendizajes y la salud mental de los estudiantes causado por esta histórica interrupción en el funcionamiento de la escuela. A nivel global, las escuelas se han tenido que trasladar a los hogares y las familias han asumido un rol protagónico en el desarrollo de una educación a distancia; con varios retos asociados. Si la educación en la región ya tenía graves problemas pre-COVID, hoy se encuentra en terapia intensiva.

A pesar de los esfuerzos heroicos de las familias, docentes y administradores, la enseñanza remota ha puesto nuevamente en evidencia la enorme desigualdad existente en la región. Para estudiantes que viven en zonas marginales o carecen de acceso a herramientas tecnológicas y apoyo de sus familias, la pandemia ha profundizado las brechas que ya los separaban de sus pares más afortunados. Cuando a esto sumamos los efectos del aislamiento en el desarrollo psicosocial de los alumnos y la terrible deserción que se estima será de 1,2 millones de niños y jóvenes, se torna urgente diseñar políticas compensatorias.

En América Latina y el Caribe, la mayoría de los gobiernos están implementando planes de retorno a instituciones educativas con varios retos asociados a lograr el cumplimiento del protocolo sanitario. La mayoría aplicará modelos mixtos que combinan la instrucción presencial con la virtual. Algunos seguirán el ejemplo de Uruguay, que desde junio de 2020 ha implementado una estrategia híbrida que privilegia la educación presencial cuando existen las condiciones necesarias.

Los meses que vienen requerirán paciencia, flexibilidad, y el cumplimiento riguroso de normas y directrices. Desde el BID, consideramos importante tener en cuenta ciertas condiciones habilitantes en la implementación de políticas públicas durante la transición al nuevo año escolar.

1.      Reducir el riesgo sanitario

Se deben aplicar estrategias de reducción de riesgos sanitarios que incluyen procesos de monitoreo de la transmisión comunitaria y protocolos claros para el manejo de casos. Es vital que las familias entiendan sus responsabilidades en la detección de síntomas y la aplicación de cuarentenas, y que cada escuela cuente con los recursos necesarios para cumplir con las normas de salud. También se deben aplicar procesos para mantener “burbujas por curso” que disminuyan el contacto entre alumnos. La comunicación pública de cada aspecto del retorno a las aulas debe ser gestionada con absoluta transparencia y consistencia en los mensajes, y en estrecha colaboración con todos los medios de comunicación. Sólo así se puede lograr que la comunidad educativa en su conjunto sea consciente de sus responsabilidades, y se evite la proliferación de rumores e información falsa.

2.      Adaptarse a la situación local

Las decisiones finales sobre la reapertura deben respetar la situación local. Dada la infinita variedad de contextos en los que operan escuelas públicas y privadas, los gobiernos nacionales deben permitir que entidades de nivel provincial y municipal determinen el momento y la modalidad correcta para reabrir. Políticas demasiado rígidas podrían provocar el rechazo de poblaciones locales y socavar la credibilidad de la estrategia nacional de reapertura de escuelas. Asimismo, los padres deben contar con la opción de una educación remota garantizada. La decisión final sobre la asistencia de los estudiantes recae en cada familia y no se puede ignorar que existen riesgos asociados a un retorno presencial. 

3.      Mejorar la educación a distancia

Se debe continuar mejorando la educación a distancia. Está claro que la escuela ha sufrido una importante disrupción a raíz de la pandemia y que hay cambios estructurales que se deben trabajar para lograr una educación ubicua de calidad. Los docentes deben contar con las herramientas y capacidades requeridas para diseñar experiencias de aprendizaje significativas. Asimismo, los estudiantes deberían tener acceso a dispositivos con conectividad, recursos, plataformas y mentores de apoyo. Finalmente, se debe continuar guiando a los padres y tutores para lograr un ambiente de aprendizaje saludable.

4.      Simplificar los programas

Se debe simplificar el currículo, definiendo competencias esenciales con prioridades claras y evaluaciones del progreso alcanzado. Todos los Ministerios de Educación deben preguntarse: ¿qué es razonable y primordial que aprendan los estudiantes y cómo evaluamos la brecha generada por el contexto que vivimos? Esto requerirá ajustar el calendario anual y la planificación de los docentes, otorgando flexibilidad y ofreciendo apoyo pedagógico y emocional.

5.      Distribuir el presupuesto estatal de forma eficiente

Los gobiernos requieren de recursos financieros para enfrentar los retos de la pandemia y el cambio de paradigma necesario. Los presupuestos estatales deben contemplar inversiones para una educación que incorpore la tecnología y conectividad, para cumplir con los protocolos sanitarios y para apoyar a las escuelas con su infraestructuras y alimentación escolar. La situación fiscal de cada país debe estar contemplada y los esfuerzos deben centrarse también en lograr la eficiencia del gasto público. Esta tarea va más allá del Ministerio de Educación; es una tarea conjunta con otros servicios sociales orientados a combatir el desempleo y garantizar la protección social y la salud integral de las familias. Asimismo, las autoridades deben trabajar de manera coordinada para dar mayor énfasis al apoyo socioemocional y al enfoque de género.

Durante este año que inicia, los sistemas educativos deberán hacer un esfuerzo sistemático para evaluar los rezagos y vacíos en el aprendizaje que nos dejó esta interrupción, y para implementar planes para recuperar el terreno perdido.

Sería trágico si en el 2021 solo buscamos reconstruir el mundo educativo de finales del 2019. Más bien, esta debe ser la ocasión de acelerar la transformación educativa que tanto necesitamos. Un aspecto positivo de la pandemia es que se involucraron los padres y se visibilizó ante ellos el proceso de aprendizaje, y las falencias asociadas.  Por ende, debemos centrarnos no solo en la reapertura de escuelas, sino que también en una reflexión profunda y participativa sobre las reformas estructurales necesarias. Aprovechemos el sentido de urgencia existente para llamar a la acción, abriendo esta conversación a la sociedad en su conjunto para así generar acuerdos entre los sectores público, privado, y la sociedad civil en pos de una educación inclusiva y equitativa. Pongamos al estudiante en el centro del aprendizaje, y construyamos una nueva escuela capaz de formar a ciudadanos del Siglo XXI.

Autor: Benigno López
Publicado por: blogs.iadb.org
Fecha de consulta: 12/03/2021


Cortesía de https://ciec.edu.co/

Siete propuestas para una nueva educación en Iberoamérica


Volver a las clases presenciales es un paso importante y un reto. Es imprescindible variar el rumbo errado e injusto de las trayectorias educativas de una parte importante del alumnado.


La mayoría de los países iberoamericanos han regresado a las clases presenciales en medio de una gran incertidumbre por la amenaza de un rebrote de covid-19, los problemas de distribución e inequidad de las vacunas y el relajamiento de las medidas de seguridad sanitaria. Por otro lado, las demandas contrapuestas de la sociedad, en específico de las familias, que exigen a los gobiernos la vuelta a la escolaridad presencial, al tiempo que piden prudencia por el temor al contagio.

A excepción de España, Portugal y Andorra que volvieron a las escuelas en el mes de septiembre pasado, y Nicaragua que nunca dejó la presencialidad, los demás países de la región comenzaron el proceso de retorno a la presencialidad, con diferentes variantes, a partir de febrero de este año, un año después de la irrupción de la pandemia.

Distintos organismos internacionales han alertado sobre lo que ha implicado el cierre de los centros educativos en la región, refiriéndose a los efectos que el confinamiento ha tenido en la salud mental de los estudiantes, al aumento de la brecha educativa y a las pérdidas de aprendizajes que se han generado, cuya magnitud aún se desconoce. El Banco Interamericano de Desarrollo (2021) estima que la pandemia podría causar una pérdida de 0,9 años de escolaridad en promedio, afectando de manera especial a los alumnos que vienen de contextos más desfavorecidos.

Sin embargo, lo cierto es que antes del cierre de las escuelas y de la llegada de la covid-19, la realidad educativa de la región iberoamericana ya era preocupante. De acuerdo con los resultados de la prueba PISA (2018), los estudiantes latinoamericanos de 15 años de los países participantes no logran alcanzar las competencias básicas de lectura y en promedio presentan un retraso de unos tres años en lectura, matemática y ciencias, si lo comparamos con estudiantes de otros países de la OCDE. Las primeras estimaciones del Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS) sobre el cumplimiento de una meta esencial del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, relacionada con los resultados de aprendizaje requeridos al finalizar la educación de Primaria y Secundaria, ahondan en el mismo atraso. Esto significa que una gran proporción de niños, niñas y jóvenes de la región carece de las competencias esenciales para lograr aprendizajes posteriores, para insertarse en el mercado productivo y para el ejercicio de la ciudadanía.

Los estudiantes latinoamericanos de 15 años no logran alcanzar las competencias básicas de lectura y en promedio presentan un retraso de unos tres años en lectura, matemática y ciencias

En la región más desigual del planeta, la pandemia no solo sacó a flote las inequidades que existen (también en materia educativa), sino que las profundizó.

Por ello, es necesario repensar la educación y transformarla, para que no vuelva a la inercia del pasado, sino que posibilite oportunidades de aprendizaje para todos, como plantea la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en su publicación La educación del mañana: ¿inercia o transformación? (2020). Es fundamental:

  • Mirar más allá de las paredes de una edificación. Si de algo nos hemos dado cuenta en este tiempo es que el aprendizaje se da en cualquier lugar y a través de una diversidad de medios y recursos.
  • Contar con sistemas de apoyo que integren estrategias pedagógicas y recursos (materiales impresos y herramientas digitales), así como mecanismos de evaluación que posibiliten identificar a los alumnos que presentan retrasos y áreas con mayores dificultades, a fin de nivelar, recuperar y promover sus aprendizajes.
  • Poner el foco en mejorar las competencias básicas de lectura, escritura y matemática desde los primeros grados. La alfabetización inicial de los niños en la edad correcta es el eslabón para tener logros de aprendizaje y continuar aprendiendo a lo largo de la vida.
  • Cuidar el bienestar emocional de los estudiantes. Hay que recobrar las experiencias vividas durante el confinamiento para dar significado a lo que se enseña. En una consulta estudiantil realizada por la OEI en República Dominicana, los niños y las niñas manifestaron angustia y temor de perder a sus familiares y amigos, lo que nos revela la necesidad de desarrollar las competencias emocionales y sociales en la escuela.
  • Colocar al estudiante y sus aprendizajes en el centro. Esto requiere de docentes formados y comprometidos que personalicen los aprendizajes a partir de las necesidades e intereses de los estudiantes. Además, es preciso contar con un liderazgo directivo.
  • Apostar por la autonomía y despertar el entusiasmo de los estudiantes por aprender a aprender, para que sean agentes de su propio estudio, a través del trabajo por proyectos, el uso de las tecnologías digitales y diversas modalidades de trabajo pedagógico. La estructura de la escuela debe flexibilizarse, gestionar los espacios de una manera distinta y ajustar los tiempos. Los sistemas educativos deberían promover esta autonomía también en los docentes y en los centros educativos.
  • Finalmente, la escuela a la que se está regresando debe conjugar la presencialidad y la virtualidad. Hace falta sacar un mayor provecho del uso de las tecnologías para fines pedagógicos. Es necesario que el profesorado cuente con mayores competencias tecnológicas para el trabajo educativo y potencialice el uso de las plataformas tecnológicas, los contenidos digitales y los recursos multimedia con que cuentan varios países. Un ejemplo es Iberoamérica aprende, la plataforma que la OEI ha puesto a disposición de los sistemas educativos de la región.

La decisión de los gobiernos de Iberoamérica de volver a las clases presenciales es un paso importante y un reto que supone un gran esfuerzo. Pero no es suficiente si no se hace nada para variar el rumbo errado e injusto de las trayectorias educativas de una parte importante de la población estudiantil.

Tenemos la oportunidad de repensar la educación escolar y dotarla de sentido, pero no solo para recuperar los aprendizajes perdidos, sino para generarlos, en el marco de un modelo educativo innovador y transformador que llegue a todos los estudiantes y, sobre todo, a los que se han ido quedando atrás. Para esto, la cooperación internacional y las alianzas tienen un rol clave que jugar.

Catalina Andújar Scheker es la representante Residente de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en República Dominicana.

Autor: CATALINA ANDÚJAR SCHEKER
Publicado por: elpais.com
Fecha de consulta: 15/07/2021


Cortesía de https://ciec.edu.co/

Mensaje de Presidencia 76 Aniversario