lunes, 10 de febrero de 2020

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES EN EL SEMINARIO SOBRE "EDUCACIÓN: EL PACTO MUNDIAL" ORGANIZADO POR LA PONTIFICIA ACADEMIA DE CIENCIAS SOCIALES

El Papa clama por un pacto educativo global que rompa con la desigualdad entre los pueblos

El Papa clama por un pacto educativo global que rompa con la desigualdad entre los pueblos


"La pobreza, la discriminación, el cambio climático, la globalización de la indiferencia, las cosificaciones del ser humano marchitan el florecimiento de millones de criaturas"

Un pacto “entre la familia, la escuela, la patria y el mundo, la cultura y las culturas”

“Educación: el Pacto Mundial” es el título del Seminario promovido por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, que este mediodía fue recibido por el Papa Francisco, quien les invitó a recuperar el sueño de un “pacto educativo global” que apueste decididamente por la educación como motor de progreso e igualdad entre los pueblos.
“A pesar de los objetivos y metas formulados por la Organización de las Naciones Unidas -lamentó el Papa-, la educación sigue siendo desigual entre la población mundial”. No sólo eso: “la pobreza, la discriminación, el cambio climático, la globalización de la indiferencia, las cosificaciones del ser humano marchitan el florecimiento de millones de criaturas”, un “muro casi infranqueable” para muchos pueblos.

Generosidad y valentía

“Pensar en la educación es pensar en las generaciones futuras y en el futuro de la humanidad; por lo tanto, es algo que está profundamente arraigado en la esperanza y requiere generosidad y valentía”, insistió el Papa, quien apuntó que “educar no es solamente trasmitir conceptos, sino que es una labor que exige que todos los responsables de la misma —familia, escuela e instituciones sociales, culturales, religiosas...— se impliquen en ella de forma solidaria”.
“Para educar hay que buscar integrar el lenguaje de la cabeza con el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos”, apuntó Francisco, en una metáfora que suele utilizar a menudo, especialmente en sus encuentros con los más jóvenes
“Hoy está en crisis, está roto lo que he llamado el 'pacto educativo'”, denunció el Santo Padre. Un pacto “entre la familia, la escuela, la patria y el mundo, la cultura y las culturas”. “Está roto, y muy roto; y no se puede pegar o recomponer sino a través de un renovado esfuerzo de generosidad y acuerdo universal”, añadió.

Integrar los saberes y salir al mar abierto global

Pese al aparente pesimismo, “hoy estamos llamados a renovar y reintegrar el esfuerzo de todos — personas e instituciones— por la educación, para rehacer un nuevo pacto educativo, porque solamente así podrá cambiar la educación”. Y, para eso, reclamó, “hay que integrar los saberes, la cultura, el deporte, la ciencia, el esparcimiento y la recreación; para eso, hay que tender puentes de conexión, saltar el “chiquitaje”, que nos encierra en nuestro pequeño mundo, y salir al mar abierto global respetando todas las tradiciones”.
“Se podrá así promover una cultura del diálogo, del encuentro y de una mutua comprensión, de modo pacífico, respetuoso y tolerante. Una educación que capacita para identificar y fomentar los verdaderos valores humanos dentro de una perspectiva intercultural e interreligiosa”, subrayó. 
Junto a ello, Francisco quiso “rendir homenaje a los docentes” que “ante el desafío de la educación siguen adelante con valentía y tesón. Ellos son “artesanos” de las futuras generaciones”. De este modo, pidió que el futuro pacto educativo “reconozca y respalde” la función de los profesores.
Cortesía de  Religión Digital

A continuación el mensaje completo:
Queridos amigos:
Me es grato saludarlos con ocasión del Seminario promovido por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales sobre “Educación: el Pacto Mundial”. Me alegra que reflexionen sobre este tema, porque hoy es necesario unir esfuerzos para alcanzar una alianza educativa amplia con vistas a formar personas maduras, capaces de reconstruir, reconstruir el tejido relacional y crear una humanidad más fraterna (cf. Discurso al Cuerpo Diplomático, 9 enero 2020).
La educación integral y de calidad, y los patrones de graduación siguen siendo un desafío mundial. A pesar de los objetivos y metas formulados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros organismos (cf. Objetivo 4), y de los importantes esfuerzos realizados por algunos países, la educación sigue siendo desigual entre la población mundial. La pobreza, la discriminación, el cambio climático, la globalización de la indiferencia, las cosificaciones del ser humano marchitan el florecimiento de millones de criaturas. De hecho, representan para muchos un muro casi infranqueable que impide lograr los objetivos y las metas de desarrollo sostenible y garantizado que se han propuesto los pueblos.
La educación básica hoy es un ideal normativo en el mundo entero. Los datos empíricos que ustedes, señores académicos, comparten, indican que se ha progresado en la participación de los niños y niñas en la educación. La matriculación de los jóvenes en la educación primaria es hoy casi universal y se evidencia que la brecha de género se ha reducido. Este es un logro loable. Sin embargo, cada generación debería reconsiderar cómo transmitir sus saberes y sus valores a la siguiente, ya que es a través de la educación que el ser humano alcanza su máximo potencial y se convierte en un ser consciente, libre y responsable. Pensar en la educación es pensar en las generaciones futuras y en el futuro de la humanidad; por lo tanto, es algo que está profundamente arraigado en la esperanza y requiere generosidad y valentía.
Educar no es solamente trasmitir conceptos, esta sería una herencia de la ilustración que hay que superar, o sea no sólo transmitir conceptos, sino que es una labor que exige que todos los responsables de la misma —familia, escuela e instituciones sociales, culturales, religiosas…— se impliquen en ella de forma solidaria. En este sentido, en algunos países se habla de que está roto el pacto educativo porque falta esta concurrencia social en la educación. Para educar hay que buscar integrar el lenguaje de la cabeza con el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. Que un educando piense lo que siente y lo que hace, sienta lo que piensa y lo que hace, haga lo que siente y lo que piensa. Integración total. Al fomentar el aprendizaje de la cabeza, del corazón y de las manos, la educación intelectual y socioemocional, la transmisión de los valores y las virtudes individuales y sociales, la enseñanza de una ciudadanía comprometida y solidaria con la justicia, y al impartir las habilidades y el conocimiento que forman a los jóvenes para el mundo del trabajo y la sociedad, las familias, las escuelas y las instituciones se convierten en vehículos esenciales para el empoderamiento de la próxima generación. Entonces sí, no se habla ya de un pacto educativo roto. El pacto es este.
Hoy está en crisis, está roto lo que he llamado el “pacto educativo”; el pacto educativo que se da entre la familia, la escuela, la patria y el mundo, la cultura y las culturas. Está roto, y muy roto; y no se puede pegar o recomponer. No se puede zurcir, sino a través de un renovado esfuerzo de generosidad y acuerdo universal. El pacto educativo roto significa que sea la sociedad, sea la familia, sean las distintas instituciones que están llamadas a educar delegan la decisiva tarea educacional a otros, evadiendo así la responsabilidad las diversas instituciones básicas y los mismos estados que hayan claudicado de este pacto educativo.
Hoy estamos llamados, de alguna manera, a renovar y reintegrar el esfuerzo de todos —personas e instituciones— por la educación, para rehacer un nuevo pacto educativo, porque solamente así podrá cambiar la educación. Y, para eso, hay que integrar los saberes, la cultura, el deporte, la ciencia, el esparcimiento y la recreación; para esto, hay que tender puentes de conexión, saltar; me permiten la palabra: saltar el “chiquitaje”, que nos encierra en nuestro pequeño mundo, y salir al mar abierto global respetando todas las tradiciones. Las nuevas generaciones deben comprender con claridad su propia tradición y cultura. Eso no se negocia, es innegociable, en relación con las demás, de modo que desarrollen la propia auto-comprensión afrontando y asumiendo la diversidad y los cambios culturales. Se podrá así promover una cultura del diálogo, una cultura del encuentro y de una mutua comprensión, de modo pacífico, respetuoso y tolerante. Una educación que capacita para identificar y fomentar los verdaderos valores humanos dentro de una perspectiva intercultural e interreligiosa.
La familia necesita ser valorada en el nuevo pacto educativo, puesto que su responsabilidad ya comienza en el vientre materno, en el momento del nacimiento. Pero las madres, los padres —los abuelos— y la familia en su conjunto, en su rol educativo primario, necesitan ayuda para comprender, en el nuevo contexto global, la importancia de esta temprana etapa de la vida, y estar preparados para actuar en consecuencia. Una de las formas fundamentales de mejorar la calidad de la educación a nivel escolar es conseguir una mayor participación de las familias y las comunidades locales en los proyectos educativos. Y estas son parte de esa educación integral, puntual y universal.
Deseo, en este momento, rendir también homenaje a los docentes —los siempre mal pagados—, porque ante el desafío de la educación siguen adelante con valentía y tesón. Ellos son “artesanos” de las futuras generaciones. Con su saber, paciencia y dedicación van transmitiendo un modo de ser que se transforma en riqueza, no material, sino inmaterial, se va creando al hombre y mujer del mañana. Esto es una gran responsabilidad. Por lo tanto, en el nuevo pacto educativo, la función de los docentes, como agentes de la educación, debe reconocerse y respaldarse con todos los medios posibles. Si nuestro objetivo es brindar a cada individuo y a cada comunidad el nivel de conocimientos necesario para tener su propia autonomía y ser capaces de cooperar con los demás, es importante apuntar a la formación de los educadores con los más altos estándares cualitativos, en todos los niveles académicos. Para respaldar y promover este proceso, es necesario que tengan a disposición los recursos nacionales, internacionales y privados adecuados de manera que, en todo el mundo, puedan cumplir sus tareas de manera efectiva.
En este Seminario sobre “Educación: El Pacto Mundial”, ustedes, académicos de varias de las universidades más respetadas del mundo, han identificado nuevas palancas para hacer que la educación sea más humana y equitativa, más satisfactoria, y más relevante para las necesidades dispares de las economías y sociedades del siglo XXI. Ustedes han examinado, entre otras cosas, la nueva ciencia de la mente, el cerebro y la educación, la promesa de la tecnología de llegar a niños que actualmente no tienen oportunidades de aprendizaje, y el tema importantísimo de la educación de jóvenes refugiados e inmigrantes alrededor del mundo. Ustedes han abordado los efectos de la creciente desigualdad y el cambio climático en la educación, así como las herramientas para revertir los efectos de ambos y afianzar las bases para una sociedad más humana, más sana, más equitativa y feliz.
Y hablé de los tres lenguajes: de la mente, del corazón, de las manos. Y hablando de las raíces, de los valores, podemos hablar de verdad, de bondad, de creatividad, pero no quiero terminar estas palabras sin hablar de la belleza. No se puede educar sin inducir a la belleza, sin inducir del corazón la belleza. Forzando un poco el discurso, me atrevería a decir, que una educación no es exitosa si no sabe crear poetas. El camino de la belleza es un desafío que se debe abordar.
Los animo en esta tarea tan importante y apasionante que tienen: colaborar en la educación de las futuras generaciones. No es algo del mañana, sino del hoy. Adelante, que Dios los bendiga. Rezo por ustedes y ustedes háganlo por mí. Muchas gracias.

miércoles, 22 de enero de 2020

8 propuestas para afrontar la emergencia climática desde la educación

Adaptar el currículum hacia la transición de una sociedad sostenible y formar al profesorado en educación ambiental son algunas de las sugerencias que aporta un manifiesto de Ecologistas en Acción.
educación para el desarrollo sostenible

El sistema educativo no está adaptado a los retos que se avecinan para afrontar la crisis climática, según la confederación de grupos ecologistas de España, Ecologistas en Acción. Es por ello que esta organización ha difundido el Manifiesto por una educación que afronte el estado de emergencia climática y planetaria, en el que propone cambios profundos que se deberían realizar en la educación.


"El sistema educativo y el sistema cultural dominante no sólo no están adaptados a los tiempos que se avecinan y a los cambios que se necesitan, sino que nos conducen a más velocidad hacia el colapso", asegura la organización ecologista, que hace un llamado a las administraciones y a la comunidad educativa para sumarse a las personas, organizaciones, comunidades y alumnado que lucha por que haya un giro radical en la sociedad y la economía actuales. "El sistema educativo, en la parte en la que también puede ser proactivo, no se puede quedar atrás".


Y es que, según este organismo, la sociedad ha aprendido a producir y consumir más, "a que el desarrollo de los países ricos traerá el de los países empobrecidos, que sólo trabajan quienes tienen empleo y que la tecnología nos traerá las soluciones necesarias. Estos aprendizajes son ahora contraproducentes".


El texto se ha dado a conocer recientemente en el marco de la celebración del Foro de Educación para la emergencia climática y planetariaque se ha realizado en la Cumbre Social del Clima, un evento que se ha desarrollado de manera paralela a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019, COP25.
En el documento, la organización ecologista sugiere transformar el sistema educativo poniendo en marcha las siguientes acciones:



1. Adaptar el currículum a la necesaria transición a una sociedad ecológica y justa




Ecologistas en acción asegura que el currículum educativo debería cambiar adecuándose a las necesidades de una sociedad ecológica y justa. Esto significa que se deben revisar en su conjunto las asignaturas y adaptarlas de tal manera que el profesorado y el alumnado puedan desarrollar proyectos específicos relativos a la transición ecológica y a la emergencia climática, y adquieran las competencias que les ayuden a responder a estas.


Para ello, la organización ecologista sugiere que se incorporen en el currículum asignaturas adaptadas a un conocimiento más profundo sobre la sostenibilidad, como "una Física, una Química y una Geografía de la sostenibilidad, una Economía ecológica y de los cuidados, una Historia del territorio, una comprensión del metabolismo de materiales y de la energía, una Biología más centrada en la ecología, una alimentación agroecológica, unas tecnologías compatibles con la sostenibilidad, unas Matemáticas que estudien las cuentas de la tierra y de la equidad, una comunicación de la sostenibilidad y la justicia, una ética social y medioambiental, etc.", señala el manifiesto.

2. Formar al profesorado para la emergencia climática y la transición ecológica y social


Resulta clave que los docentes estén preparados para educar al alumnado en temas de sostenibilidad, por lo que resulta indispensable que se formen adecuadamente "para la emergencia climática y la transición ecológica y social, tanto en las escuelas de magisterio como en los másteres de capacitación del profesorado o en las carreras que van a impartir docencia", señala el manifiesto. Asimismo, se debe considerar que estas temáticas ecologistas formen parte de la formación permanente del profesorado y se contemplen como requisito en los sistemas de acceso a la función pública docente.

3. Educar en el territorio: fuera de las aulas

educación ambiental


Para entender las consecuencias de la acción humana en el planeta es necesario que el alumnado tenga contacto directo con la naturaleza y la explore, que se eduque en el territorio, es decir, que salga de las aulas y se vincule con el medio ambiente. De esta manera podrá defenderlo y considerarlo "como la base material que sustenta la vida".

4. Cambiar las infraestructuras educativas hacia la sostenibilidad


Otra de las propuestas del organismo es modificar las propias infraestructuras educativas, así como la accesibilidad a éstas. Esto significa transformar los centros educativos tal manera que sean ecológicamente sostenibles, que permitan el aprendizaje de la sostenibilidad en las propias instalaciones de las escuelas, institutos y universidades, "y sirvan de referencia para el resto de la comunidad".

5. Desarrollar metodologías inclusivas que favorezcan el aprendizaje colectivo y la solidaridad


El sistema educativo debe poner el énfasis en que el alumnado aprenda y experimente la solidaridad, la organización de la comunidad y la vinculación responsable con el territorio del que depende. También es importante implantar "sistemas de aprendizaje individual y colectivo, para sobrevivir y vivir con dignidad", señala la organización.

 

6. Construir soluciones y proyectos educativos que contribuyan a la sostenibilidad


Ecologistas en acción sugiere también que entre las administraciones y los propios centros se construyan y promuevan soluciones prácticas que contribuyan a que el sistema educativo y sus actores sean más sostenibles. Algunas de ellas serían "implantar comedores ecológicos y amables con la naturaleza, la movilidad sostenible en torno a los centros educativos y formativos, los huertos escolares, los proyectos de rehabilitación ecológica del territorio, el abastecimiento de productos ecológicos y locales, la articulación de redes vecinales y comunitarias, entre otros".

7. Facilitar la creación y distribución de materiales didácticos centrados en cómo realizar la transición ecológica.



Para que el profesorado y la comunidad educativa puedan preparar al alumnado hacia la sostenibilidad, se requiere que se desarrollen y se difundan entre los docentes materiales y recursos centrados en la transición ecológica.
 

8. Denunciar las falsas soluciones e implicar a toda la comunidad educativa


Ecologistas en acción considera que es necesario comprender desde el sistema educativo la magnitud de la emergencia climática y que los verdaderos responsables de esta son: "las políticas de extracción-producción-distribución- consumo-desecho, el agronegocio, la hipermovilidad motorizada, las reglas del mercado, los intereses de las grandes corporaciones, los grandes medios de comunicación y las formas de vida insostenibles".
Por ello, se requiere denunciar las falsas soluciones a la crisis climática y "del ‘lavado verde' que acaban siendo más despilfarro de energía y de materiales y más desigualdades sociales", sostiene la organización.
Asimismo, el manifiesto afirma que el cambio de rumbo hacia una sociedad más sostenible requiere de la implicación de toda la comunidad educativa y en todas las etapas "desde la Educación Infantil hasta la Universidad, incluyendo la Formación Profesional". También hay que establecer sinergias con la educación no formal (asociaciones, colectivos comprometidos con el cambio social) y en especial con la educación ambiental, aprovechando y dinamizando su red de equipamientos y recursos.
El cambio educativo también debe implicar un cambio cultural, en el que los medios de comunicación, los agentes de creación de opinión, las comunidades educativas, las instituciones y los movimientos sociales, tienen un papel primordial. Todos ellos, asegura el manifiesto, deben tomar conciencia de que hay una emergencia climática, social y ecológica.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Carta apostólica Admirabile signum del Santo Padre Francisco sobre el significado y el valor del Belén



CARTA APOSTÓLICA EL HERMOSO SIGNO DEL PESEBRE DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL SIGNIFICADO Y EL VALOR DEL BELÉN

1. El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura. La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él.
Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas... Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada.

2. El origen del pesebre encuentra confirmación ante todo en algunos detalles evangélicos del nacimiento de Jesús en Belén. El evangelista Lucas dice sencillamente que María «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (2,7). Jesús fue colocado en un pesebre; palabra que procede del latín: praesepium.
El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer. El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelará como «el pan bajado del cielo» (Jn 6,41). Un simbolismo que ya san Agustín, junto con otros Padres, había captado cuando escribía: «Puesto en el pesebre, se convirtió en alimento para nosotros» (Serm. 189,4). En realidad, el belén contiene diversos misterios de la vida de Jesús y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana.
Pero volvamos de nuevo al origen del belén tal como nosotros lo entendemos. Nos trasladamos con la mente a Greccio, en el valle Reatino; allí san Francisco se detuvo viniendo probablemente de Roma, donde el 29 de noviembre de 1223 había recibido del Papa Honorio III la confirmación de su Regla. Después de su viaje a Tierra Santa, aquellas grutas le recordaban de manera especial el paisaje de Belén. Y es posible que el Poverello quedase impresionado en Roma, por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que representan el nacimiento de Jesús, justo al lado del lugar donde se conservaban, según una antigua tradición, las tablas del pesebre.
Las Fuentes Franciscanas narran en detalle lo que sucedió en Greccio. Quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidió que lo ayudara a cumplir un deseo: «Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno»[1]. Tan pronto como lo escuchó, ese hombre bueno y fiel fue rápidamente y preparó en el lugar señalado lo que el santo le había indicado. El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como también hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa. Cuando llegó Francisco, encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas que llegaron mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado. Después el sacerdote, ante el Nacimiento, celebró solemnemente la Eucaristía, mostrando el vínculo entre la encarnación del Hijo de Dios y la Eucaristía. En aquella ocasión, en Greccio, no había figuras: el belén fue realizado y vivido por todos los presentes[2].
Así nace nuestra tradición: todos alrededor de la gruta y llenos de alegría, sin distancia alguna entre el acontecimiento que se cumple y cuantos participan en el misterio.
El primer biógrafo de san Francisco, Tomás de Celano, recuerda que esa noche, se añadió a la escena simple y conmovedora el don de una visión maravillosa: uno de los presentes vio acostado en el pesebre al mismo Niño Jesús. De aquel belén de la Navidad de 1223, «todos regresaron a sus casas colmados de alegría»[3].

3. San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe. Por otro lado, el mismo lugar donde se realizó el primer belén expresa y evoca estos sentimientos. Greccio se ha convertido en un refugio para el alma que se esconde en la roca para dejarse envolver en el silencio.
¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida. En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado.
La preparación del pesebre en nuestras casas nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén. Naturalmente, los evangelios son siempre la fuente que permite conocer y meditar aquel acontecimiento; sin embargo, su representación en el belén nos ayuda a imaginar las escenas, estimula los afectos, invita a sentirnos implicados en la historia de la salvación, contemporáneos del acontecimiento que se hace vivo y actual en los más diversos contextos históricos y culturales.
De modo particular, el pesebre es desde su origen franciscano una invitación a “sentir”, a “tocar” la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación. Y así, es implícitamente una llamada a seguirlo en el camino de la humildad, de la pobreza, del despojo, que desde la gruta de Belén conduce hasta la Cruz. Es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados (cf. Mt 25,31-46).

4. Me gustaría ahora repasar los diversos signos del belén para comprender el significado que llevan consigo. En primer lugar, representamos el contexto del cielo estrellado en la oscuridad y el silencio de la noche. Lo hacemos así, no sólo por fidelidad a los relatos evangélicos, sino también por el significado que tiene. Pensemos en cuántas veces la noche envuelve nuestras vidas. Pues bien, incluso en esos instantes, Dios no nos deja solos, sino que se hace presente para responder a las preguntas decisivas sobre el sentido de nuestra existencia: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Por qué nací en este momento? ¿Por qué amo? ¿Por qué sufro? ¿Por qué moriré? Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre. Su cercanía trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento (cf. Lc 1,79).
Merecen también alguna mención los paisajes que forman parte del belén y que a menudo representan las ruinas de casas y palacios antiguos, que en algunos casos sustituyen a la gruta de Belén y se convierten en la estancia de la Sagrada Familia. Estas ruinas parecen estar inspiradas en la Leyenda Áurea del dominico Jacopo da Varazze (siglo XIII), donde se narra una creencia pagana según la cual el templo de la Paz en Roma se derrumbaría cuando una Virgen diera a luz. Esas ruinas son sobre todo el signo visible de la humanidad caída, de todo lo que está en ruinas, que está corrompido y deprimido. Este escenario dice que Jesús es la novedad en medio de un mundo viejo, y que ha venido a sanar y reconstruir, a devolverle a nuestra vida y al mundo su esplendor original.

5. ¡Cuánta emoción debería acompañarnos mientras colocamos en el belén las montañas, los riachuelos, las ovejas y los pastores! De esta manera recordamos, como lo habían anunciado los profetas, que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías. Los ángeles y la estrella son la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor.
«Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» (Lc 2,15), así dicen los pastores después del anuncio hecho por los ángeles. Es una enseñanza muy hermosa que se muestra en la sencillez de la descripción. A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece. Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación. A Dios que viene a nuestro encuentro en el Niño Jesús, los pastores responden poniéndose en camino hacia Él, para un encuentro de amor y de agradable asombro. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre.

6. Tenemos la costumbre de poner en nuestros belenes muchas figuras simbólicas, sobre todo, las de mendigos y de gente que no conocen otra abundancia que la del corazón. Ellos también están cerca del Niño Jesús por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos de una cuna tan improvisada que los pobres a su alrededor no desentonan en absoluto. De hecho, los pobres son los privilegiados de este misterio y, a menudo, aquellos que son más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros.
Los pobres y los sencillos en el Nacimiento recuerdan que Dios se hace hombre para aquellos que más sienten la necesidad de su amor y piden su cercanía. Jesús, «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29), nació pobre, llevó una vida sencilla para enseñarnos a comprender lo esencial y a vivir de ello. Desde el belén emerge claramente el mensaje de que no podemos dejarnos engañar por la riqueza y por tantas propuestas efímeras de felicidad. El palacio de Herodes está al fondo, cerrado, sordo al anuncio de alegría. Al nacer en el pesebre, Dios mismo inicia la única revolución verdadera que da esperanza y dignidad a los desheredados, a los marginados: la revolución del amor, la revolución de la ternura. Desde el belén, Jesús proclama, con manso poder, la llamada a compartir con los últimos el camino hacia un mundo más humano y fraterno, donde nadie sea excluido ni marginado.
Con frecuencia a los niños —¡pero también a los adultos!— les encanta añadir otras figuras al belén que parecen no tener relación alguna con los relatos evangélicos. Y, sin embargo, esta imaginación pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura. Del pastor al herrero, del panadero a los músicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los niños que juegan..., todo esto representa la santidad cotidiana, la alegría de hacer de manera extraordinaria las cosas de todos los días, cuando Jesús comparte con nosotros su vida divina.

7. Poco a poco, el belén nos lleva a la gruta, donde encontramos las figuras de María y de José. María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado. Ante el anuncio del ángel, que le pedía que fuera la madre de Dios, María respondió con obediencia plena y total. Sus palabras: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), son para todos nosotros el testimonio del abandono en la fe a la voluntad de Dios. Con aquel “sí”, María se convertía en la madre del Hijo de Dios sin perder su virginidad, antes bien consagrándola gracias a Él. Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo sólo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica (cf. Jn 2,5).
Junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está san José. Por lo general, se representa con el bastón en la mano y, a veces, también sosteniendo una lámpara. San José juega un papel muy importante en la vida de Jesús y de María. Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia. Cuando Dios le advirtió de la amenaza de Herodes, no dudó en ponerse en camino y emigrar a Egipto (cf. Mt 2,13-15). Y una vez pasado el peligro, trajo a la familia de vuelta a Nazaret, donde fue el primer educador de Jesús niño y adolescente. José llevaba en su corazón el gran misterio que envolvía a Jesús y a María su esposa, y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica.

8. El corazón del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús. Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es así: en Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos.
El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas.
«La Vida se hizo visible» (1Jn 1,2); así el apóstol Juan resume el misterio de la encarnación. El belén nos hace ver, nos hace tocar este acontecimiento único y extraordinario que ha cambiado el curso de la historia, y a partir del cual también se ordena la numeración de los años, antes y después del nacimiento de Cristo.
El modo de actuar de Dios casi aturde, porque parece imposible que Él renuncie a su gloria para hacerse hombre como nosotros. Qué sorpresa ver a Dios que asume nuestros propios comportamientos: duerme, toma la leche de su madre, llora y juega como todos los niños. Como siempre, Dios desconcierta, es impredecible, continuamente va más allá de nuestros esquemas. Así, pues, el pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en nuestra vida injertada en la de Dios; nos invita a ser discípulos suyos si queremos alcanzar el sentido último de la vida.

9. Cuando se acerca la fiesta de la Epifanía, se colocan en el Nacimiento las tres figuras de los Reyes Magos. Observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. También estos regalos tienen un significado alegórico: el oro honra la realeza de Jesús; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocerá la muerte y la sepultura.
Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor.
Los Magos enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo. Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva hasta Belén (cf. Mt 2,1-12). Una gran alegría los invade ante el Niño Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo. Ante Él comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabiduría el curso de las estrellas, guía el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su país, habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes.

10. Ante el belén, la mente va espontáneamente a cuando uno era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construirlo. Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia. No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición.
Queridos hermanos y hermanas: El belén forma parte del dulce y exigente proceso de transmisión de la fe. Comenzando desde la infancia y luego en cada etapa de la vida, nos educa a contemplar a Jesús, a sentir el amor de Dios por nosotros, a sentir y creer que Dios está con nosotros y que nosotros estamos con Él, todos hijos y hermanos gracias a aquel Niño Hijo de Dios y de la Virgen María. Y a sentir que en esto está la felicidad. Que en la escuela de san Francisco abramos el corazón a esta gracia sencilla, dejemos que del asombro nazca una oración humilde: nuestro “gracias” a Dios, que ha querido compartir todo con nosotros para no dejarnos nunca solos.

FRANCISCO

Dado en Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019.

jueves, 27 de junio de 2019

Presidencia AVEC 2019-2022


Felicitamos a la nueva Presidencia elegida en la XXXVII Asamblea Nacional de la AVEC



Confiemos en Jesús, hagamos lo que él nos dice, llenemos las tinajas, él hará el resto, se realizará el milagro de seguir aportando para reconstruir el país desde la educación a la luz del Evangelio, porque  educando evangelizamos. El agua será convertida en vino nuevo, que trae alegría paz y fraternidad. 

Damos las gracias a la Presidencia saliente, Dios le bendiga por todo el trabajo y el esfuerzo realizado, sin duda, Dios le encomendará otra misión y seguirán siendo instrumento de Paz y de Bien. 



viernes, 14 de junio de 2019

Papa Francisco explica la misión de todo educador católico


En un video mensaje enviado al congreso de la OIEC, el Papa Francisco explicó en qué consiste la misión de todo educador católico, así como los desafíos actuales a los que se enfrenta.
El Santo Padre se dirigió a los participantes del congreso internacional de la Oficina Internacional de Educación Católica (OIEC) en Nueva York, reunido del 5 al 8 de junio para reflexionar sobre el tema “Educar en el humanismo de la fraternidad para construir una civilización del amor”.
El Papa Francisco explicó que actualmente se da una deconstrucción del humanismo y para enfrentar esa situación “necesitamos la sinergia de las diferentes realidades educativas. La primera es la familia, como lugar donde se aprende a salir de sí mismo y ‘a ponerse delante del otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a vivir juntos’”.
El Pontífice explicó que las instituciones educativas católicas tienen la misión de ofrecer horizontes abiertos a la trascendencia, porque la educación católica ‘marca la diferencia’ al cultivar valores espirituales en los jóvenes”.
“El educador debe ser competente, cualificado y, al mismo tiempo, rico en humanidad, capaz de estar con los alumnos para promover su crecimiento humano y espiritual. El educador debe unir en sí mismo las cualidades de la enseñanza y la capacidad de atención y cuidado amoroso de las personas. Para ambos aspectos es necesaria una formación permanente, que ayude a los profesores y líderes a mantener su profesionalidad y, al mismo tiempo, a cuidar su fe y su motivación espiritual”, detalló el Santo Padre.
El Papa Francisco indicó luego que “el humanismo que las instituciones educativas católicas están llamadas a construir –como afirmaba San Juan Pablo II– es el que ‘aboga por una visión de la sociedad centrada en la persona humana y sus derechos inalienables, en los valores de justicia y paz, en una correcta relación entre los individuos, la sociedad y el Estado, en la lógica de la solidaridad y de la subsidiariedad. Es un humanismo capaz de inculcar un alma en el mismo progreso económico, para que se dirija a la promoción de cada hombre y de todo el hombre’”.
Esta perspectiva humanista, continuó, “hoy no puede dejar de incluir la educación ecológica, que promueve una alianza entre la humanidad y el medio ambiente, en los diferentes niveles del ‘equilibrio ecológico: el interior con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios’”.
Desafíos en la educación católica
El Papa señaló que entre los varios desafíos actuales para la educación católica está la “llamada ‘rapidación’, que encarcela la existencia en el vórtice de la velocidad, cambiando constantemente los puntos de referencia. En este contexto, la propia identidad pierde consistencia y la estructura psicológica se desintegra ante una transformación incesante que ‘contrasta con la lentitud natural de la evolución biológica’”. 
“El caos de la velocidad debe ser respondido devolviendo al tiempo su factor principal, especialmente en la edad evolutiva desde la infancia hasta la adolescencia. De hecho, la persona necesita su propio camino temporal para aprender, consolidar y transformar el conocimiento”, precisó.
“Encontrar tiempo también significa apreciar el silencio y detenerse a contemplar la belleza de la creación, encontrar inspiración para proteger nuestro ‘hogar común’ y activar iniciativas destinadas a proponer nuevos estilos de vida con respecto a las generaciones futuras. ¡Es un acto de responsabilidad para nuestra posteridad, que no podemos desinteresarnos!”.
Otro problema es “la tendencia generalizada a deconstruir el humanismo. El individualismo y el consumismo generan una competencia que degrada la cooperación, oscurece los valores comunes y socava la raíz de las normas más básicas de la coexistencia. La cultura de la indiferencia, que envuelve las relaciones entre individuos y pueblos, así como el cuidado de la casa común, también corroe el sentido del humanismo”.
Para el Papa Francisco, “otro peligro que amenaza la delicada tarea de la educación es la dictadura de los resultados. La cual considera a la persona como un objeto ‘laboratorio’ y no tiene interés en su crecimiento integral. También ignora sus dificultades, sus errores, sus miedos, sus sueños, su libertad”.
“Este enfoque –dirigido por la lógica de la producción y el consumo– pone el énfasis principalmente en la economía y parece equiparar artificialmente a los hombres con las máquinas. Para superar este obstáculo es necesario poner a toda la persona en el centro de la acción educativa”.
El Pontífice alentó a los educadores a realizar su misión con alegría. “¡No perdamos la confianza! Como dijo Santa Isabel Ann Bailey Seton, debemos ‘mirar hacia arriba’ sin miedo. Trabajemos para liberar la educación de un horizonte relativista y abrirla a la formación integral de todos y cada uno”, dijo.
Para concluir, el Papa Francisco agradeció el trabajo de los educadores católicos “para hacer de las instituciones educativas lugares y experiencias de crecimiento a la luz del Evangelio, para convertirlas en ‘varas’ de un humanismo de fraternidad para construir la civilización del amor”.

Cortesía de https://www.aciprensa.com

Un padre no amamanta pero tiene un papel fundamental en la crianza


Con motivo del día del padre compartimos el siguiente artículo. Hay que rescatar la figura del padre en la familia, en especial en nuestro país, donde se realza a la madre, olvidando que el padre tiene la misma importancia y es necesario en la crianza de los hijos.  Felicidades a los padres, recuerden que la primera misión es en la familia, como padres y como esposos. Dios les bendiga.  

Un padre no amamanta pero tiene un papel fundamental en la crianza



La importancia del padre en la vida de sus hijos.

Cuando se habla de crianza de los hijos parece que siempre viene a la cabeza la figura de la madre, ¿pero debe ser así? Solo había que ver las reuniones de las escuelas cuando antes apenas iban padres y siempre eran las madres las que sacaban tiempo para preocuparse de las cosas de sus hijos. Actualmente eso ha cambiado y cada vez son más los padres los que se preocupan de la crianza de sus hijos, en cualquier aspecto. Porque la única diferencia que hay entre un padre y una madre a la hora de criar a los hijos es que los padres no amamantan.

Un padre no amamanta pero tiene las mismas responsabilidades

Pero que un padre no amamante no significa que no deba tener las mismas responsabilidades que la madre en cuanto a la crianza y el cuidado de los hijos. Los padres también disfrutan de los momentos de cercanía con sus hijos, de las canciones de cuna, de sentirles en el pecho, de escuchar cómo respira, de saber que esa pequeña criatura crecerá a su lado y se convertirá en una u otra persona dependiendo de la educación que le proporcione diariamente.
Los padres también quieren a sus hijos de forma incondicional aunque no hayan crecido en su vientre ni hayan pasado un inmenso dolor para traerles al mundo. Esto es sin duda cosa de mujeres, pero… Los hombres que pueden admirar la magia de la vida en el cuerpo de sus parejas, sin duda, admirarán tal proeza.
Afortunadamente los roles de género han cambiado y cada vez son más los padres que se dan cuenta que tienen exactamente las mismas responsabilidades que las mujeres tanto dentro como fuera del hogar. Un padre no tiene que ‘ayudar’ en las tareas domésticas, ni tampoco en la crianza de los hijos, porque es su total responsabilidad también. Las interacciones de los hijos con sus padres se quedarán marcadas para siempre en el corazón de los niños, unas marcas que le ayudarán a desarrollar de forma más positiva o negativa su personalidad y sus emociones.

La importancia del padre en la vida del niño

Tanto padres como madres pueden cometer errores en la crianza, y eso es normal. Nadie es mejor o peor por equivocarse o pensar que no se equivoca nunca. Para poder ser un buen padre resulta fundamental que primero, se tenga en cuenta el propio bienestar emocional. Si un padre se deja arrastrar por su mal humor, por el estrés, la ansiedad… esto puede causar un grave impacto en el desarrollo emocional de sus hijos y causar consecuencias temibles en su personalidad.
Los niños desde que nacen necesitan la presencia de su padre de forma afectuosa, cercana y amorosa. Si el padre convive con sus hijos deberá centrarse en ser un padre que sepa cómo calmar las emociones de su hijo, que sepa abrazarle y quererle y al mismo tiempo, marcar límites desde la disciplina positiva y el profundo respeto hacia su hijo, mirando siempre por su bienestar pero también, por el del pequeño.

El vínculo emocional hacia el padre

Es cierto que el padre no amamanta, pero también nutre a los hijos a través del vínculo emocional que crea con sus hijos. Los padres deben velar por mantener un vínculo emocional estrecho y sano con sus hijos, donde estén disponibles emocionalmente siempre, donde sepan reconocer a sus hijos y valorarles siempre. Enseñar a los hijos a aprender de los errores pero también a superar las frustraciones.
Los padres también deben participar en la crianza de sus hijos, deben estar presentes cada día. Estar presente no solo es jugar y divertirse con los niños…. Un padre que está presente también es el que está seguro de sí mismo y aunque se preocupe cada día por el bienestar de sus hijos, será capaz de ofrecerle una educación que permita a sus hijos crecer con un buen equilibrio emocional y felicidad.
Cortesía de https://www.etapainfantil.com


lunes, 3 de junio de 2019

REPAM y Asociación Venezolana de Educación Católica se unen para crear conciencia ecológica entre los más jóvenes


Laudato Si, alcanzando competencias ecológicas

El objetivo es propiciar un espacio de reflexión sobre la problemática ambiental que vive nuestro planeta, para concientizarnos y desarrollar estrategias pedagógicas que nos ayuden a abordarla

El contenido de la actividad pretende mostrar un conocimiento básico de la Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común, que haga posible un acercamiento a la realidad ambiental del planeta y de nuestro entorno

Lo que se pretende con esta idea es ayudar a concientizar a Venezuela sobre los ingentes problemas de nuestro planeta, en particular de la Amazonía, con sus territorios y pueblos

La Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM, desde su fundación en 2014 ha tenido en este punto uno de sus objetivos, y desde que fue publicada en 2015, encontró en la Laudato Si una de sus fuentes inspiradoras y que determina muchas de las actividades que lleva a cabo en la Pan Amazonía y en otras partes del mundo, en una tentativa de ir amazonizando a la humanidad.
El Eje de Formación y Métodos Pastorales es uno de los que forman parte de la estructura de la REPAM. Desde ese eje, la REPAM Venezuela, en colaboración con la Asociación Venezolana de Educación Católica – AVEC, está realizando una actividad que lleva por nombre “Laudato Si, alcanzando competencias ecológicas”.

El objetivo es propiciar un espacio de reflexión sobre la problemática ambiental que vive nuestro planeta, para concientizarnos y desarrollar estrategias pedagógicas que nos ayuden a abordarla. De hecho, la educación en esa dimensión pude ayudar a los más pequeños a tomar conciencia de la importancia de la conservación del medio ambiente, como elemento fundamental en el futuro del Planeta y de la especie humana.
En ese sentido, podemos poner como ejemplo de esa lucha Greta Thunberg, la adolescente sueca que se ha convertido en una de las grandes defensoras de las futuras generaciones, arrastrando multitudes de adolescentes y jóvenes en todos los rincones del mundo y denunciando sin miedo las decisiones equivocadas de los poderes políticos y económicos, una tarea en la que cuenta con el apoyo explícito del Papa Francisco, con quien ya se ha encontrado.
El contenido de la actividad pretende mostrar un conocimiento básico de la Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común, que haga posible un acercamiento a la realidad ambiental del planeta y de nuestro entorno. Todo ello, en una tentativa de descubrir los elementos éticos que orientan la acción educativa en el marco del respeto al medio ambiente y de los pueblos (Palabra de Dios, Laudato Si y sabiduría indígena), fomentar la Espiritualidad Ecológica y trabajar la encíclica Laudato Si desde la pastoral educativa y el currículo.  

Se trata de un taller para profesores, en una tentativa de “introducirlos en toda la problemática de la Amazonía, de los pueblos indígenas y de la Laudato Si, desde una perspectiva ecológica del cuidado del ambiente integral”, como reconoce uno de los organizadores de la actividad, José Luis Andrades, de la REPAM Venezuela. Como él mismo dice, “es un acuerdo que ha hecho la REPAM Venezuela con la Asociación Venezolana de Educación Católica, y hemos ideado una propuesta de formación para los docentes y también para estudiantes”.
Todo ello está inspirado en las propuestas del Eje de Formación Pan Amazónico que ha elaborado un material denominado “cesta amazónica”. José Luis Andrades afirma que la actividad, en la que han participado 40 profesores, “ha sido una experiencia estupenda, maravillosa, con los docentes, religiosos, religiosas, con la gente que está trabajando en el sector, y esperamos llevarlo a otros lugares, que incluyen territorios amazónicos, y otras ciudades de Venezuela”.
En un país donde la devastación de la región amazónica es una realidad denunciada en repetidas ocasiones, inclusive desde la propia REPAM, lo que se pretende con esta idea es ayudar a concientizar a Venezuela sobre los ingentes problemas de nuestro planeta, en particular de la Amazonía, con sus territorios y pueblos, a partir de los temas Laudato Si, espiritualidad y eco teología, y las llamadas competencias ecológicas en educación.